El sentido del humor en psicoterapia humanista

La Psicología durante mucho tiempo se ha dedicado casi exclusivamente, al estudio de las patologías. A partir de la segunda mitad del siglo XX, algunos investigadores como Seligman se replantearon esa visión, produciendo un giro en la mirada del comportamiento humano dando lugar a un nuevo paradigma que considera y acentúa los aspectos más saludables de las personas. A este movimiento se lo denominó Psicología Positiva.

Seligman (2002) destaca los aspectos que nos permiten aprender a disfrutar, ser alegres, generosos, serenos, solidarios y optimistas. Indica además, que aplicar las “fortalezas personales” en los momentos y ámbitos cruciales de la vida, desarrolla protecciones naturales frente a las adversidades, la depresión y las emociones negativas, y permite que la persona tenga una visión diferente de lo que ocurre.

Un buen uso del sentido del humor y la broma en psicoterapia puede ayudar a crear y fortalecer el vínculo terapéutico, nuestro recurso fundamental para que el proceso fluya. Además, si estamos atentos, la broma puede proporcionar información adicional sobre  conflictos y mecanismos de afrontamiento. El uso efectivo del humor se da cuando el terapeuta logra integrarlo en su propia forma de ser y se convierte en una parte esencial de la interacción con el paciente (Sultanoff, 2003).

El humor en psicoterapia es entendido principalmente como una herramienta para comunicar una actitud entre terapeuta y paciente, generando un proceso de autoexploración positivo. Según Greenwald (1967) el humor es importante como herramienta terapéutica porque permite lograr insight en el paciente. Utilizar el humor como técnica espejo permite la disociación entre un yo que observa y un yo activo al que le suceden cosas.

Utilizar la broma en terapia, puede ayudar a comprender un síntoma o  un conflicto, así como proporcionar una orientación hacia el tratamiento. Puede mostrar las luchas de los pacientes para afrontar las relaciones interpersonales, los problemas, las crisis y el cambio.

Ayuda a detectar los aspectos de la condición humana que provocan más ansiedad. También, ayuda a sobrellevar situaciones con menor sensación de carga y lo que es muy importante provoca una ruptura en el pensamiento cuando hay esquemas viciados.

Otra forma de potenciar el humor sería recordar situaciones placenteras. Esto puede ayudar a que nuestro organismo secrete el mismo tipo de endorfina que la situación recordada. Esta es la base de numerosas técnicas de visualización que potencian estados de relajación, bienestar y favorecen el autocontrol en situaciones críticas cuando se potencia el recuerdo de la situación agradable.

Por último, la broma y el sentido del humor acercan a la capacidad de disfrute que en muchos pacientes está bloqueada y no permitida. Sobre todo, puede ser una guía en el camino hacia la felicidad y satisfacción por la vida y la de nuestros pacientes.

En definitiva, el humor como herramienta psicoterapéutica tiene un gran valor y utilidad. Es importante contar con espacios de libertad, recreación y juego que favorezcan estados de bienestar, sin dejar de tener en cuenta las posibles limitaciones de su uso a lo largo del proceso terapéutico, aplicándolo de forma correcta y en el momento adecuado.

 

 

Por ALBA MORAGO MARTÍNEZ – TERAPEUTA.