La adolescencia

La adolescencia es una etapa de la vida que a nadie deja indiferente. Los padres suelen vivirla desde el miedo o enfado y los adolescentes entran en confusión, amenaza e invasión.

Sin embargo, en muchos casos, cuando la adolescencia se ve como tiempo tormentoso se basa en un buen número de estereotipos y tópicos, que no siempre se corresponden con la realidad individual y con el tiempo presente. Para ofrecer una visión más sana y amorosa, propongo aprender más sobre ella y trabajar la empatía y la autocompasión hacia el adolescente y hacia uno mismo.

 

Es importante comenzar destacando que la adolescencia es un periodo de muchos cambios físicos.

Desde la voz, estatura, tamaño de los senos hasta el vello púbico y facial o la menarquia. Estos cambios físicos tienen un efecto profundo en la persona. Por ello, en estas edades se observa cierta torpeza en los intentos por adaptarse a esos cambios. El cuerpo transforma su funcionamiento y hay que asimilar nuevas experiencias corporales. Cabe destacar que estos cambios provocan diferentes efectos en los chicos y en las chicas tanto en la aparición como en el ritmo. Es importante tenerlo en cuenta y respetar el desarrollo individual de cada adolescente. Al mismo tiempo, estos cambios pueden influir en la inserción en el grupo de iguales y en las relaciones con el otro sexo.

 

 

Estos cambios físicos enlazan a su vez con los cambios psicológicos y el auto concepto e identidad. La identidad no sólo se refiere a la noción de ser una entidad diferente de los demás, sino también al sentimiento de continuidad de sí mismo y al conocimiento firme de cómo aparecemos ante los demás.

Es decir, el adolescente empieza a crearse una teoría sobre sí mismo. Le surgen preguntas sobre su propio pensamiento, opiniones, deseos y emociones tanto de su pasado como del futuro.

El desafío fundamental al que se enfrenta el adolescente consiste en reorganizar su identidad y dotarla de coherencia siendo congruente y estable en aspiraciones y percepciones de sí mismo.

Contando con esta información, los límites son necesarios en la etapa adolescente. Son saludables y ayudan organizar la realidad. El adolescente a veces no entiende que existan límites y es por ello necesario que estén acordados y negociados por ambas partes. Reclama por encima de todo su libertad. Ahora el adolescente necesita tener su propia individualidad y sobre todo ahora es un ser existente por sí mismo, con lo cual, reivindica su propio criterio. Con todo ello, el desarrollo del adolescente debe ir acompañado por límites negociados que promuevan la libertad individual y la responsabilidad.

En ocasiones, los adolescentes se encuentran con la necesidad de expresar y contar inquietudes e inseguridades a sus seres queridos pero a la vez no saben cómo. Por tanto de cara a los padres, será más sencillo, si creamos una esfera y ambiente cuidadoso para propiciar y potenciar la comunicación quiera o no trasladar mensajes. En la adolescencia nada es cómo crees que debería ser.

Estas pinceladas sobre el desarrollo adolescente pretenden guiar y aportar luz sobre otra etapa más del ser humano que sufre muchos cambios y requiere de mucha compasión.

 

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www.galenecolmenar.es

Psicología y Psicoterapia en la Sierra Norte de Madrid.

 



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