Caricias Emocionales y Apego

Cuando nos relacionamos, todos tenemos una manera de expresar a los demás lo que representan para nosotros. Podemos expresar más o menos, de una forma u otra pero es imposible no comunicarse. Como seres sociales que somos, estamos diseñados para estar en contacto con otras personas. Desde que nacemos, necesitamos de una mamá o cuidador principal para existir.

Cada vez que expresamos algo que representa un reconocimiento sea positivo o negativo, estamos comunicándonos con caricias.

Durante el resto de su vida, las personas tienden a buscar siempre el mismo tipo de caricias que recibieron en su infancia. Si recibimos sonrisas buscaremos sonrisas, si recibimos patadas, buscaremos patadas”: José Luis Martorell.

 

 

Partiendo de esta base, es necesario tener en cuenta la Teoría del Apego de J. Bowlby.

Compartida por todas o la mayor parte de corrientes psicológicas, esta teoría es la base y da estructura a todos los trastornos y enfermedades mentales. Según Bolwlby, estamos hechos para depender de una figura significativa. Esta necesidad comienza cuando estamos en el útero y termina cuando morimos.

El vínculo que el niño establece con su madre o cuidador principal es clave y vital para su desarrollo. Este vínculo será junto con la herencia transgeneracional lo que permita y capacite al niño/a para lidiar con la vida y la muerte.

 

 

Esta teoría se basa en el principio de que la necesidad de disfrutar de una relación Íntima está grabada en nuestros genes. La evolución nos ha programado para elegir a un individuo en particular de nuestro entorno y convertirlo en alguien valioso para nosotros. Bowlby planteó que, a lo largo de la evolución, la selección natural favorecía a las personas que creaban vínculos de apego porque éstos les proporcionaban una ventaja en la competición por la supervivencia.

La teoría define tres “Estilos de Apego” o maneras que tienen las personas de percibir la intimidad y de responder a ella en una relación.

  • Estilo Seguro. Se sienten a gusto en situaciones de intimidad y suelen ser cálidas y cariñosas. Corresponde con vínculos de Interdependencia.
  • Estilo Ansioso. Anhelan la intimidad, tienden a obsesionarse con sus relaciones y acostumbran a dudar de la capacidad del otro para responder al amor. Corresponde con vínculos Dependientes.
  • Estilo Evasivo. Equiparan la intimidad con una pérdida de independencia y se esfuerzan constantemente en evitar el acercamiento. Corresponde con vínculos de Independencia.

Las personas que encajan en estos tres estilos difieren en:

  • Sus ideas de intimidad y de relación.
  • La forma de reaccionar ante el conflicto.
  • La actitud hacia las relaciones sexuales.
  • La capacidad para expresar deseos y necesidades.
  • Las expectativas que tiene de la pareja y de la relación.

 

 

Comprender el funcionamiento de las diversas formas de apego constituye un modo sencillo y fiable de conocernos a nosotros mismos. Saber cuáles son nuestras necesidades y elegir personas a nuestro alrededor que puedan y quieran complementarnos.

De esta forma, podemos predecir las conductas de las personas en algunos contextos y darle mayor importancia y consideración a los primeros lazos que se establecen en la primera infancia.

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Psicología y Psicoterapia en la Sierra Norte de Madrid.

 



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